

La música
no llega tarde:
llega cuando encuentra forma.
Wara es un músico mexicano con raíces en el rock progresivo y clásico que presenta un proyecto construido a partir de décadas de composición. Influenciado por bandas como Pink Floyd, Yes o Dire Straits, su música surge de un proceso íntimo que, con el tiempo, se abrió a la colaboración con productores, letristas y músicos cercanos. Tras la pandemia, ese archivo personal tomó la forma de música que explora temas cotidianos desde la experiencia, sin pretensión ni artificio. El encuentro de Wara con el productor Juan Manuel Ledezma no solo activó el proyecto, sino que lo transformó en algo más amplio: un espacio de colaboración y construcción colectiva. A partir de ahí, la música dejó de ser un ejercicio solitario para abrirse a otras voces. Mía Méndez y Chema Arreola tradujeron intuiciones en letras precisas; los arreglos crecieron con la participación de músicos de alto nivel; las canciones comenzaron a circular entre amigos cercanos, probándose en escucha real antes de llegar al público.
Ese proceso —a la vez íntimo y colectivo— dio forma a dos EPs (WARA 1, en español y WARA 2, en inglés) que abordan temas cotidianos desde una mirada madura, sin intención de explicar ni enseñar nada… sino de compartir. Su primer sencillo, “Hablemos sin hablar” (perteneciente a WARA 1), sintetiza ese espíritu: una canción sobre los ciclos de la vida, sobre los momentos altos y bajos entendidos como partes equivalentes de una misma experiencia. Con 56 años de edad y acompañado por músicos de alto nivel, Wara nos revela un camino pocas veces explorado: aquel en el que la música puede encontrar su momento en cualquier punto de la vida.
No hay personaje.
Hay proceso, vida y ganas de compartir.
La experiencia no explica nada: construye historias que conectan.
CONCEPTO
El proyecto de Wara parte de una decisión consciente: no disfrazar la música, no construir un personaje artificial ni forzar una narrativa que no existe. Wara es un artista que llega a este punto desde la madurez, el deseo postergado y la necesidad real de decir algo. Eso ya es, en sí mismo, un concepto.
La música de Wara habla de temas universales —amor, cambio, resistencia, sexualidad, conciencia social— desde un lugar honesto, sin artificio ni pretensión discursiva. Forzar un “tema” unificador sería limitar algo que está pensado para encontrar sus propios nichos de manera orgánica, canción por canción, escucha por escucha.


Hablemos
sin hablar
Ya llegará esa luz que nos da
la serenidad para alejar el dolor
vienes y vas, sin encontrar tu jardín
para esta tempestad, ven a bailar junto a mí
Las pastillas no te dejan sentir,
llevas muchas noches sin dormir
si me abrazas todo puede seguir
el silencio nos vendrá bien
¿Para qué buscar, respuestas que no están?
Solo ven a bailar
hablemos sin hablar
Ven, cúrate, el temblor ya se fue,
hay claridad, no llores más, yo sé,
que si respiras todo está mejor,
tras la lluvia siempre sale el sol,
esta vida sube y baja…
¿Para qué buscar palabras que no están?
Volverá a amanecer
la oscuridad se irá
¿Para qué buscar señales que se van?
Solo ven a bailar,
hablemos sin hablar
Viene y va
Viene y va
la vida Viene y va
Viene y va
la vida Viene y va
Viene y va
Viene y va
Viene y va





